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La Coctelera

tio-anton

7 Mayo 2010

ZAPATERO PRETENDE VENDER LA BURRA

 

     Que el gobierno de España -es decir el señor Rodríguez- no goza de crédito alguno, al menos allende las fronteras, tiene la misma evidencia que un axioma lógico o matemático. Que el Presidente se conduce como  temerario jugador de farol, va arraigando en el electorado progresivamente. Que a esta alternativa le lleva una absoluta inanidad, una incurable huida hacia adelante, es un hecho asumido con preocupación por la sociedad porque lo puesto en juego significa la economía, el bienestar y la paz de varias generaciones. No obstante, Zapatero exhibe una gran habilidad para vender la burra, valga la expresión popular. Su vida ha sido una continua maniobra mercantil. Al tiempo dejaba el trayecto ahíto de "despojos", iniciando estos restos en León donde, al parecer, timó a su mentor político Maximino Barte, a la postre Secretario General del PSOE en dicha provincia. El asunto permitió entrever una fidelidad bastante anémica. A lo largo de catorce años, en que ejerció de culiparlante en la Cámara Baja, fue apuntalando esa falacia fructífera de su "talante" liberal. Apóstol de la "tercera vía" -la carencia acicalada de doctrina armonizadora- consigue, de rebote en rebote y de treta en treta, auparse a la jefatura del partido despuntando el nuevo milenio. Jefe de la oposición, pacta con Dios y con el diablo burlando a ambos. Tras una trágica pirueta, se hace con el poder en dos mil cuatro. Desde entonces, a lo largo de seis años, maneja instituciones y personas a su antojo, sin que nadie ponga coto a semejante empeño ególatra. Mañana veremos rasgarse las vestiduras a la camarilla irresponsable que aplaude tal desmesura antidemocrática.

 

     Algunos -yo fui uno de los abducidos y esto, dado mi nihilismo político, demuestra su habilidad camaleónica- nos fuimos liberando a poco (al principio a toro pasado) del magnetismo retórico, de la vacuidad dialéctica sembrada como dogma de fe, en las modernas conductas, que debe adornar al estadista con solvencia. Hoy conocemos perfectamente el paño, sabemos la auténtica valía de quien nos gobierna. Pero quien lo advierte mejor (y lo explota) son los líderes occidentales. Por esta razón le dan una de cal y otra de arena, permitiéndole la foto para consumo interno y, en seguida, darle una diplomática patada en el trasero. Así se desprende  del escaso protagonismo español en la rotativa presidencia europea.

 

     Zapatero, hábil inepto, piensa que la sociedad del llamado primer mundo y sus jerarcas, están constituidos a la manera de los homónimos españoles. Tal convicción le lleva a actuar con la misma estrategia que en el solar patrio. Craso error. Ellos, sin alcanzar la excelencia, tienen el adiestramiento preciso para ver el señuelo; tan burdo, por otro lado, que sólo pasa inadvertido en este país inculto y calenturiento. ¡Qué vergüenza las imágenes difundidas, por aquel septiembre de dos mil ocho, en la Cámara de Comercio de Estados unidos en España! Representaban a un pavo real rodeado por auténticos expertos cuya sonrisa, entre la conmiseración y el escarnio, ponía precio al atrevimiento sin fronteras del ignorante. ¿Vendía la burra? No; a su pesar, relataba un cuento fabulado.

 

     La desesperada situación económica de Grecia, ha puesto en serio estado de alarma a banqueros, inversionistas y al euro (en estricto orden de zozobra), hasta el punto que el BCE -con la voz ausente de España como presidente de turno, junto a las reticencias alemanas de la señora Merkel- y el FMI, si fuera necesario u oportuno, saldrán en su auxilio aprovisionando cuarenta y cinco mil millones de euros. Nuestro gobierno, con la situación propia (doble tasa de paro que la enferma comunitaria, un déficit desatado y una deuda en ascenso vertiginoso), ha prometido casi tres mil setecientos millones; el tercero, tras Alemania y Francia, en la cuantía del amparo. Ahora sí pretende vender la bestia macilenta, casi exánime, como un animal lozano. Lástima que los demás conozcan al negociante y, a la postre,   su mercancía.

 

     El señor Presidente, teórico defensor de todo aquello a que se pueda aplicar el adjetivo social, endeudó a las clases medias -ellas soportan en exclusiva el Estado- por varias generaciones con ese aval superior a cien mil millones de euros, en beneficio de inversores y banqueros. No se aumentó la liquidez de los bancos porque la inyección, cien mil millonaria, tenía como objetivo recuperar las inversiones o pagar deudas. ¡Una magnífica finalidad social! Ahora, detrae de donde no hay el dinero prometido a Grecia: No para ayudar a la comunidad helena sino para que su gobierno pague la deuda; es decir, nosotros seguimos aumentando la tenaza de la crisis -que, insisto, han de padecer  y trampear las clases medias- para que la banca e intereses internacionales recuperen inversiones arriesgadas. ¡Otro rasgo de inquietud social! ¿Cree el monclovita, por contra, que esta muestra será premiada en el futuro? Presumo, si llegara el caso (muy probable), que nos darían con la puerta en las narices.

 

     Está claro. Zapatero, con éxito diverso y descendiendo, sólo vende la burra en plaza nacional.

servido por tio-anton 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Atina Conmauser

Atina Conmauser dijo

Tienes pico, tío antón. Equivocaste el camino.
Te saludo

7 Mayo 2010 | 08:03 PM

coach outlet stores

coach outlet stores dijo

Esta historia es muy útil.Realmente me gusta. Gracias por compartir con nosotros.*

2 Diciembre 2010 | 07:10 AM

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Sobre mí

Soy un profesor jubilado que utiliza el tiempo en gozar de sus nietos y en satisfacer su hobby desde siempre: escribir artículos

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